Antes de Venir a Consulta o a Tratamiento

Si es la primera vez que acudirá a consulta con su oncólogo, no olvide llevarle los reportes de los estudios de Patología (de las biopsias o de las piezas quirúrgicas obtenidas en las cirugías relacionadas con el tumor por el que va a consultarlo). También lleve las radiografías y sus reportes, ultrasonidos, tomografías, etcétera.

Si va a venir con nosotros, le agradeceremos que se tome el tiempo para contestar el siguiente cuestionario, que nos ahorrará unos minutos en la primer entrevista: Formulario de datos

Antes de pasar a QUIMIOTERAPIA lea la página correspondiente.

Cómo ir a su tratamiento

Muchas personas piensan que hay que asistir al tratamiento en ayunas o con una preparación en especial. En realidad casi nunca es así.

Por lo general, sugerimos que acudan a su tratamiento preparados mentalmente a estar un par de horas en la sala de tratamiento. Lo más seguro es que se le administren medicamentos en la vena, así que lleve manga corta o que pueda "remangarse" fácilmente. Si a usted se le ha colocado un dispositivo de acceso venoso permanente (Tipo Port-A-Cath), lleve ropa que permita el acceso al puerto del mismo.

Alimentos

No es necesario ir en ayunas. Es más, recomendamos haber tomado su alimento previo normalmente. Si acaso, más ligero que de costumbre. Si debido al horario o a el tiempo que estará en la sala de tratamiento le llegará la hora de tomar algún alimento, procure llevar algo que no tenga que calentarse y que no despida ningún olor, por su beneficio y también por lo de los otros enfermos que estarán en la sala.

Si usted va a recibir cisplatino, lo más probable es que amerite haber tomado por lo menos un litro de líquido en el transcurso de un par de horas antes. Pero seguramente se lo habremos indicado antes de pasarlo (la) a tratamiento.

Cómo entretenerse

Como va a estar un par de horas en la sala de tratamiento, es probable que esté preguntándose cómo la va a pasar. La mayor parte de las veces habrá otras personas que también estarán recibiendo tratamiento. Casi siempre intercambian experiencias y se dan ánimo. Cuando no hay otras personas, o si así lo desea, podrá mirar la pantalla que tenemos en la que pasamos videos o fotografías relajantes.

Algunas personas llevan algún libro. Ahora la gente puede llevar sus dispositivos personales de reproducción de música y video. Hay quien lleva su laptop. Tenemos acceso "wi-fi" a internet. Pregunte por la contraseña.

Tratamientos complementarios y alternativos.


Este tema me es apasionante, y seguramente estaré editando y actualizando el contenido de esta página, ya que encuentro mucho de positivo, pero también de negativo.
Empecemos por definir términos:
Tratamiento alternativo es aquel que se usa en lugar de uno que se considera estándard por estar estudiado haberse demostrado que es útil en un padecimiento (en este caso, estamos hablando del cáncer en general).
Tratamiento complementario es aquel que se usa además del que se considera estándard, y puede tener como objetivo incrementar los efectos terapéuticos de éste, o bien, disminuir sus efectos colaterales. En otros casos puede usarse para combatir los síntomas de la enfermedad, sin pretender estar combatiendo de fondo a la misma. Finalmente, puede haber otros cuyo objetivo sea mejorar el bienestar en general de quien los toma.
Tratamientos alternativos.-
No hablaremos más de éstos, ya que consideramos que su único sitio es en aquellos casos en los que no se puede ofrecer ningún tratamiento estándard a un enfermo, sea porque no lo existe o porque ya se han agotado los recursos existentes. Al igual que en el caso de los complementarios, los alternativos pueden ser promovidos por gente de buena fe, pero en muchos casos sus proponentes son personas o entidades que buscan lucrar con la necesidad de la gente.
Tratamientos complementarios.-
Todo aquel producto herbolario, homeopático, químico, físico, procedimiento, ritual, etc, que se administra además de un tratamiento estándard, con alguna o algunas de las finalidades mencionadas arriba.
Los médicos alópatas, y especialmente los oncólogos, solo usamos tratamientos que han pasado por estudios con el método científico y que han probado que son o pueden ser útiles. En muchos casos, usamos medicamentos que son sustancias que originalmente se obtenían de alguna fuente natural, como plantas, hongos, microbios, etc. Sin duda debe haber muchas otras sustancias en la Naturaleza que son o pueden ser útiles para determinados padecimientos, pero que no han sido “descubiertas”, o por lo menos no han demostrado su efectividad en un estudio clínico bien llevado. Eso no quiere decir que no sirvan, pero mientras no se haya demostrado sin lugar a dudas su efectividad en un estudio, no podemos recomendarlas, y por lo pronto, si se usan, caen en la categoría de tratamiento alternativo o complementario.
Luego entonces, no tendría ninguna importancia usar tratamientos complementarios, considerando que podrían ser útiles, aunque a lo mejor no. Sin embargo, el que no se conozca a ciencia cierta si son útiles, implica también que no se han estudiado sus posibles efectos adversos y las interacciones que pueden tener con otros tratamientos, ya sea convencionales o alternativos. Y es que no es cierto que lo que es natural o de origen natural “si bien no hace, tampoco hace daño”. También los productos naturales pueden tener efectos colaterales, a veces desagradables. También puede haber interacciones con otros medicamentos, ya sea convencionales o alternativos. Hay casos en que remedios de herbolaria ya se han estudiado en forma seria y se ha demostrado o descartado efecto para algún síntoma o padecimiento. Casi siempre si es así se conocen también los posibles efectos colatrales y las interacciones posibles con otros medicamentos. En otros casos no se sabe si la hierba o producto en cuestión tiene algún efecto benéfico, y tampoco se sabe si tiene efectos colaterales importantes, o si puede interactuar de forma peligrosa con otros tratamientos que estemos usando.
El efecto placebo.-
En algunos casos, las personas perciben algún beneficio de los tratamientos complementarios debido a lo que conocemos como efecto placebo. Esto se debe a que es probable que si esperamos que tomar algo o hacer algo nos haga sentir mejor, nuestro cuerpo producirá sustancias que causarán ese efecto, aunque sea pasajero.
Por eso, si algún manejo alternativo no produce ni se conoce que pueda producir daño en el organismo o antagonizar el tratamiento oncológico y le está haciendo sentir algún beneficio a los enfermos que atiendo, les digo que sigan usándolo.
La mercadotecnia, la Ley y los productos complementarios.-
Cada cierto tiempo se pone de moda algún tratamiento complementario o alternativo para “curar” el cáncer. En los ochentas se usaron la chahína y el circulán, luego el agua de Tlacote, luego la uña de gato, el cartílago de tiburón, etc.
Actualmente hay otros ejemplos de productos milagro, que curan todo. La mayor parte de las veces nos los van a ofrecer en alguna presentación indutrializada (no tan “natural”) como suplemento alimenticio. En la etiqueta no vendrá ninguna leyenda que indique que se trata de un tratamiento, aunque sea alternativo, contra el cáncer o que disminuya los efectos colaterales del tratamiento. Es más, se leerá la leyenda “Este producto no es un medicamento. Su uso queda bajo la responsabilidad de quien lo consume y quien lo recomienda”. De esa manera, si sucede algo malo, ¿a quién reclamar? ¿A la persona que participa en una empresa de multinivel? ¿A la persona que también está en tratamiento oncológico y que le dijo que ella lo tomaba?
Finalmente, los suplementos alimenticios no están sujetos a la misma vigilancia por parte de las autoridades sanitarias que los medicamentos. Para empezar, no tienen que someterse a estudios clínicos. Y además, tampoco a tan estrricto control de calidad. Pudiera ser que las cápsulas que compramos ni siquiera tengan lo que dicen que tienen.
¿Qué tratamientos complementarios puedo usar?
Si es paciente mío, dígame qué producto tiene intención de usar. Buscaremos datos en libros de herbolaria y otras fuentes. Un consejo: no haga caso de todo lo que dicen, porque le van a bombardear de información y de ofertas de tratamientos que usó “un primo de un amigo... y se curó”. Mejor platique con su médico oncólogo y decidan juntos qué piede beneficiarle, qué no parece tener ningún impacto (ni bueno ni malo) y qué podría ser malo para usted.
En construcción.

Efectos colaterales más comunes de la quimioterapia.

El tratamiento con medicamentos de los tumores malignos, llamado en general quimioterapia, ha sido una adición al manejo de los mismos que en algunos casos ha llegado a hacer que ciertos tipos de tumores que antes tenían un pronóstico de muerte a los pocos meses ahora se curen en la mayor parte de los casos, especialmente en los niños. También ha sido útil porque agregado al tratamiento principal (quirúrgico) de algunos tumores, como el cáncer de mama y el de colon, aumenta las probabilidades de curación que tienen algunos pacientes que se han sometido a operación por alguno de esos cánceres. Además, está su uso como paliativo, es decir, para quitar las molestias que causa el cáncer a través del control del mismo. La mayor parte de los tumores sólidos del adulto, cuando metastatizan o se presentan en fases avanzadas, ameritan tratamiento de quimioterapia con intención paliativa.

Sin embargo, estos beneficios, y a pesar de que se ha invertido mucho en investigación en busca de medicamentos útiles y exentos de efectos colaterales, vienen a cambio de algunas molestias y de otros efectos colaterales que pueden deteriorar la calidad de vida mientras se recibe el tratamiento, además de que en algunos casos pueden poner en riesgo la salud.

Enseguida vamos a describir los efectos colaterales que son más comunes para la mayoría de los medicamentos que usamos con más frecuencia. Dependiendo del medicamento que se reciba, pudiera ser que algunos de estos efectos no se espere que se presenten, pero también hay medicamentos que tienen efectos colaterales muy particulares y que no aparecen en la lista de enseguida, que son los más comunes.

Finalmente, cada individuo responderá de forma diferente, y hay quienes no tienen ningún efecto colateral, y hay quienes presentan pocos efectos colaterales, pero también pueden haber muchos.

Nausea y vómito

La mayor parte de los medicamentos que usamos en Oncología tienen la posibilidad de causar nausea y/o vómito. Aunque en la actualidad tenemos disponibles una variedad de medicamentos que fueron diseñados especialmente para controlar la náusea y el vómito inducidos por la quimioterapia, aún es común encontrar que quienes reciben algún tratamiento de quimioterapia presentan esos molestos efectos colaterales, si bien la intensidad es mucho menor a la que había antes de que tuviéramos esos medicamentos.

Los medicamentos comunes para el control de la nausea y el vómito no son muy útiles por sí solos cuando la causa de esas molestias es un medicamento de quimioterapia; pero actualmente contamos con varios medicamentos que originalmente se hicieron pensando en los enfermos que reciben quimioterapia.

Generalmente, si el tratamiento que vamos a usar es de los que llamamos muy emetogénicos (que casi siempre causan mucha nausea y vómito), usamos un derivado de la cortisona, como la dexametasona (que se ha demostrado que ayuda a disminuir esas molestias), seguido de un inhibidor de los receptores tipo 3 de la serotonina (5HT-3), cuyo nombre farmacológico termina en "setrón". Estos los administraremos en la vena antes de iniciar el tratamiento de quimioterapia, y luego indicaremos al enfermo o enferma que continúa tomando el "setrón" unos días más, pero en algunos casos en lugar del "setrón" usamos una clase distinta de medicamento, como el aprepitant.

Casi siempre el uso de esa combinación nos brinda una protección satisfactoria contra la nausea y el vómito, y muchos pacientes no tendrán absolutamente nada de esas molestias, y muchos otros las sufrirán en forma leve.

La nausea y el vómito, cuando se presentan a pesar del tratamiento antiemético mencionado y se deben a la quimioterapia, inician varias horas después de administrado el medicamento que los causa, y pueden estarse presentando en forma intermitente por un periodo variable de tiempo, que depende del medicamento que los cause, pero que casi nunca es mayor de tres días.

A quienes reciben quimioterapia y presentan náusea y/o vómito, se les hacen las siguientes recomendaciones útiles:

  • Cuando haya nausea o malestar vago en el estómago, es mejor no comer a llenarse, sino hacer como los pájaros: comer poco con frecuencia. De esa manera el estómago no se llenará y habrá menos tendencia al vómito.
  • Si va a estar comiendo con frecuencia, conviene que sean alimentos que no requieran calentarse. Esto por la comodidad de no tener que estar calentando comida con frecuencia, pero también porque los aromas que despiden los alimentos calientes, que generalmente son agradables, se hacen muy desagradables cuando se tiene nausea o se está predispuesto a presentarla.
  • Algunas personas pierden durante un par de días el deseo de comer sólidos. Les recomendamos a sus familiares que no los fuercen a hacerlo, porque van a provocar que vomiten. Es indispensable mantenerse tomando líquidos (especialmente el primer día después de cada administración de quimioterapia), pero se puede vivir sin ingerir alimentos sólidos uno o dos días.
  • Los líquidos fríos son muy útiles para ayudar a calmar las náuseas. Pueden ser desde agua fría hasta nieve; pero puede ser cualquier líquido frío (que no tenga alcohol), y si el enfermo o enferma además no está comiendo sólidos, conviene, si se antoja y se tolera, que los líquidos tengan nutrimentos (jugos, licuados, malteadas).
  • Las galletas saladas también parecen ser útiles.
  • La medicina tradicional china usa mucho el gengibre para el control de la nausea y el vómito. Hay estudios que demuestran que el gengibre ayuda al control de la náusea y el vómito. Puede comerlo crudo en rebanadas o rallado. También en infusión en agua (té).
  • Otros manejos alternativos de la nausea incluyen la acupuntura.
  • Evite alimentos demasiado grasosos, demasiado condimentados, con chile.
  • Cero alcohol los días que siguen a cada tratamiento de quimioterapia. De preferencia durante todo el tratamiento absténgase de beber licor o cerveza.
  • Manténgase con la mente ocupada y relajado: lea, escuche música, platique con sus familiares o amistades. De esa manera la percepción de la nausea no es tan grande.
  • Evite estar donde hay olores fuertes. Incluso los que normalmente se nos hacen agradables pueden ser muy molestos los días que siguen a un tratamiento de quimioterapia.
  • Antes de su primer dosis de quimioterapia no es necesario que se presente en ayunas. Tome sus alimentos usuales, o si lo desea, que sean más ligeros. En los tratamientos posteriores, usted decida, de acuerdo con su experiencia previa, si conviene o no haber tomado alimentos antes.
  • Los días que haya predisposición a la nausea y el vómito, pruebe los siguientes alimentos, que es menos probable que le causen molestias:
    • Caldo de pollo, caldo de res (caldos sin condimentos. Evite, por ejemplo, el caldo tlalpeño o la birria).
    • Jugos de frutas. Aguas frescas de frutas. Algunas personas encuentran bueno el jugo de verduras (tipo V8®), pero otras lo encuentran cargado.
    • Sodas (refrescos). La mayoría de la gente los preferirán sin gas, o que lo hayan perdido ya. Sin embargo, algunas personas encuentran desagradable ciertos refrescos sin gas, como los de cola.
    • Bebidas para deportistas (hay varias marcas comerciales).
    • Pollo a la plancha o cocido.
    • Avena, cereales.
    • Pastas.
    • Arroz blanco.
    • Galletas saladas. Pan. Pan blanco. Pan tostado.
    • Gelatina. Nieve (especialmente de limón, pero puede ser del sabor que le agrade y se le antoje). Yoghurt. Paletas heladas.

Caída del pelo (alopecia)

Muchos, pero no todos, de los medicamentos que usamos en Oncología pueden causar en mayor o menor grado caída del pelo. Hay algunos, como la doxorubicina y la epirubicina, que usamos con mucha frecuencia que casi siempre causan la caída de la mayor parte del pelo.

Cuando se usa un medicamento de los que causan caída del pelo, ésta se notará más o menos a partir del día quince después de administrado el medicamento.

Es recomendable que el día que quien recibe tratamiento de quimioterapia empiece a notar que al lavarse el pelo, cepillárselo o al jalarlo un poco se queda una cantidad de pelo en la mano se lo corte "a rapa" para evitar estar dejando pelo por dondequiera, cosa que es molesta.

Es importante hacer notar que a veces hay dolor (leve) en la piel cabelluda desde un par de días antes de que inicie la caída del pelo, y puede durar unos tres o cuatro días.

El pelo empieza a salir entre uno y tres meses después de la última dosis de tratamiento. La velocidad de crecimiento será la normal, pero inicialmente el pelo será más delgado y quizá de textura más quebrada o chino. Con el paso de los meses volverá a ir adquiriendo las características de antes de la quimioterapia. Algunas personas notan que inicialmente todo el pelo que sale son canas, y otras personas al contrario, dicen que les desaparecieron las canas.

Si a usted le van a administrar un medicamento que causa con frecuencia caída del pelo, conviene que vaya consiguiendo, si desea cubrirse la cabeza, una peluca, sombreros, gorros, turbantes, etc.

Fatiga

Desde que la nausea y el vómito dejaron de ser tan severos gracias a la aparición de los medicamentos más efectivos para controlarlos, la fatiga es el efecto colateral más molesto para la mayoría de los pacientes.

Si bien en muchos casos es leve y de poca duración, al grado que algunos enfermos luego no recuerdan haberla tenido, a veces puede ser discapacitante. Generalmente la vemos a partir de varios días (casi siempre cuatro) después del tratamiento, y la duración es variable.

En algunos casos se manifiesta en forma constante, y desde la mañana la persona se siente cansada. En otros casos la persona se siente bien, pero si emprende cualquier actividad, por ligera que sea, al poco tiempo se sentirá agotada como si hubiera estado haciendo trabajo pesado por varias horas.

No hay medicamento específico para la fatiga inducida por la quimioterapia. Lo que mejor funciona es mantenerse activo y hacer el ejercicio equivalente a caminar treinta minutos a paso moderado todos los días. No tienen que ser los treinta minutos en forma consecutiva; pueden ser dos periodos de quince minutos, pero es importante no guardar reposo por la fatiga, o de lo contrario durará más.

Tenga varios periodos cortos de descanso durante el día (de 10 o 15 minutos cada uno).

Haga ejercicio. Manténgase activo(a). Además de caminar, puede hacer yoga o tai-chi.

Duerma suficiente.

Relájese mientras se mantiene activo. Es importante no estar acostado(a) todo el tiempo. Lea, practique algún pasatiempo o hobby, haga tejido o costura.

Modifique su horario de trabajo. Trabaje menos horas. A veces es necesario modificar las responsabilidades en el empleo, para lo que es importante la ayuda de sus jefes. Algunos tipos de trabajo permiten hacerlo en casa.

En algunos casos queremos saber si no hay otro padecimiento detrás de la fatiga, dependiendo de las características y la severidad de ésta, de manera que es conveniente siempre reportarla al médico.

En casos especiales en que es mucha la fatiga y no hay otra causa, estamos usando un medicamento cuya indicación principal es el tratamiento de ciertos trastornos del sueño.

Efectos en sus venas

En la actualidad la mayor parte de los medicamentos de quimioterapia se administran por la vena. Sin embargo, la mayoría de ellos son irritantes para las mismas, y esto se puede manifestar por dolor a lo largo de las mismas. Generalmente es leve. En otros casos, además del dolor a lo largo de la vena, ésta se pone temporalmente dura como una cuerda y el brazo afectado no puede extenderse por completo a la altura del codo.

Al salir de la administración de quimioterapia, aplíquese frío local con bolsa de hielo con una toalla entre su piel y la bolsa.

Si hay molestia en la vena más de 24 horas después del tratamiento, calor local con bolsa de agua caliente y trapos calientes ayudará a desinflamar más pronto.

Malestar general

Es probable que tenga algunas molestias generales. En algunos folletos les llaman "efectos tipo influenza" "síntomas tipo influenza" o "flu-like".

Estos síntomas pueden aparecer desde el mismo día del tratamiento hasta unos tres días depués, dependiendo del medicamento que haya recibido. Generalmente no duran más de 3 días. Incluyen:

  • Dolores musculares.
  • Cansancio.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de estar enfermo (cuerpo cortado).
  • Pérdida de apetito.

Para los dolores musculares, el de cabeza y la sensación de estar enfermo, el paracetamol es muy útil. Tome 500 mg a 1 g (Tempra, Tylenol, Datril, Tafirol) cada 6 horas.

Efectos en la sangre

Hay tres tipos de células como componentes de la sangre, y los tres pueden verse afectados temporalmente con la administración de la quimioterapia: los leucocitos o glóbulos blancos, las plaquetas y los glóbulos rojos.

Leucopenia

Así llamamos a la disminución en la producción de glóbulos blancos. La mayor parte de los medicamentos de quimioterapia pueden producirla. Sin embargo, las dosis a las que la administramos no afectan significativamente la producción de glóbulos blancos de la mayor parte de las personas.

La disminución de la producción de glóbulos blancos, que se refleja en el exámen de laboratorio conocido como biometría hemática, no causa malestar alguno. Una persona puede sentirse perfectamente bien y aún así tener cero glóbulos blancos. La importancia de la leucopenia estriba en que los leucocitos son parte del aparato inmune (las defensas del organismo). Como si fueran los soldados que repelen las invasiones de microbios que nos quieren infectar. Si hay muy pocos soldados, será más fácil que nos invadan. Traducido a lo que sucede en nuestro cuerpo, si la leucopenia es muy importante, aumenta el riesgo de que pesquemos infecciones, y se dificulta combatirlas con los propios medios del organismo.

Por lo anterior, se recomiendan las siguientes medidas para evitar complicaciones infecciosas favorecidas por la leucopenia mientras dura el tratamiento:

No coma en la calle. Los alimentos callejeros pueden estar contaminados con el polvo que levanta el viento y que levantan los automóviles. Este polvo puede estar contaminado con heces de animales y otras cosas.

Evite el contacto cercano con personas que tengan gripa, que tosan o estornuden con frecuencia.

Evite asistir a lugares cerrados con aglomeraciones. Es más probable que en lugares muy concurridos haya alguien con resfriado. Si es un sitio cerrado, las bacterias y los virus que expulsa al toser o estornudar no tienen mucho a dónde ir, y es más probable que usted los pesque.

Evite realizar actividades en las que haya mucho riesgo de sufrir golpes o heridas. Una herida abre la puerta a las bacterias que hay en el medio ambiente.

Si sufre una cortadura, lávela inmediatamente y manténgala limpia.

Si la herida se infecta, repórtese con su médico de cabecera, a Urgencias o con su oncólogo. Los signos de infección incluyen hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor en el sitio. También puede haber pus.

Repórtese si presenta fiebre, entendiéndose por fiebre la temperatura axilar de 38°C o más. Hágalo aunque no exista causa aparente para la fiebre (aunque no le duela la grganta ni tenga diarrea, por ejemplo). Claro, a menos que se le haya administrado algún medicamento que se sepa que puede causar fiebre (en cuyo caso le habremos dicho, si es nuestro(a) paciente).

Plaquetopenia (o trombocitopenia)

Así llamamos a la producción disminuída de plaquetas. Afortunadamente la vemos con mucha menor frecuencia que la leucopenia. Las plaquetas tienen un papel importante en la reparación de los vasos sanguíneos microscópicos que se lesionan; es decir, ayudan a detener los sangrados. Son pocos los medicamentos que la pueden producir con alguna frecuencia.

Tampoco se siente nada por tener las plaquetas bajas, pero hay algunos signos que nos pueden estar avisando que hay disminución de las plaquetas, y conviene que se comunique con su oncólogo si los presenta:

Aparición de numerosos puntos rojos del tamaño de la cabeza de un alfiler en tobillos y espinillas.

Aparición de moretones en diferentes partes del cuerpo sin que haya explicación aparente. (Las piernas en su cara anterior son la excepción, ya que por el uso que les damos no es raro que haya moretones causados por algún golpe que no recordamos).

Sangrado fácil o que no cede tan fácilmente como sería usual. Puede haber sangrado por la nariz, por las encías, o que el puntito de sangre que aparece tras una toma de muestra de sangre se convierta en ua gotita que tarda en dejar de brotar.

Para evitar riesgos si hubiere plaquetopenia, sugerimos:

Evitar actividades con riesgo alto de golpes o heridas.

Evitar tomar ácido acetilsalicílico (Aspirina), a menos que los beneficios potenciales sean mayores al riesgo.

Repórtese con su oncólogo si hay alguno de los signos de probable plaquetopenia descritos arriba.

Evite tener extreñimiento, para evitar aumentos en la presión capilar al hacer esfuerzo, y así evitar hemorragias conjuntivales, por ejemplo ("derrames" en los ojos).

Atiéndase si tiene tos.

Anemia

También podemos ver anemia como consecuencia del tratamiento con quimioterapia. Cuando hay anemia puede maniferstarse con fatigabilidad, dolor de cabeza, falta de aire con menos ejercicio que el que normalmente se necesita hacer para que falte el aire, mareos y otras molestias parecidas.

Para la anemia puede ser necesario usar eritropoyetina (una sustancia que es la que en forma natural estimula la producción de glóbulos rojos), o recurrir a las transfusiones, si es indispensable.

Infertilidad, trastornos menstruales, trastornos de la libido

La mayor parte de los medicamentos de quimioterapia clásica causarán infertilidad mientras dure el tratamiento. De cualquier manera, se recomienda encarecidamente evitar la procreación y el embarazo mientras se recibe quimioterapia, para evitar trastornos como mutaciones genéticas o de malformaciones congénitas en el producto.

Muchos tratamientos traerán la alteración en el ritmo menstrual de la mujer. Dichas alteraciones pueden ser: aumento o disminución de la frecuencia de las menstruaciones, aumento o disminución de la duración del sangrado menstrual, aumento o disminución de la cantidad de sangrado. Ausencia más o menos prolongada de la menstruación. Si una mujer está cerca de la edad de la menupausia cuando se inicia un tratamiento de quimioterapia, es posible que se adelante un poquito aquella. En los demás casos, si la menstruación se ausentó durante el tratamiento, volverá al cabo de unos meses, a lo sumo.

Tanto en el hombre como en la mujer, puede haber disminución de la libido. En el hombre puede presentarse en algunos casos disfunción eréctil.

Pregunte a su oncólogo cualquier duda al respecto. Es mejor preguntar.

Efectos colaterales (“toxicidad”) de la quimoterapia.

En esta sección lea sobre los principales y más comunes efectos colaterales (también llamados indeseables) de la quimioterapia. En la columna de la izquierda encontrará una lista con los efectos colaterales más comunes. Haga click en cualquiera de ellos para encontrar más información. En la columna de la derecha encontrará una lista de los medicamentos o combinaciónes de ellos que usamos con más frecuencia. Haga click en cualquiera de ellos para leer sobre los efectos colaterales que causan más comunmente. Para localizar un medicamento o combinación, use la opción "Buscar" de su navegador, ya que puede no estar por orden alfabético.

 

Efectos colaterales comunes

 Medicamentos comunes

 Medicamentos o esquemas comunes

Nausea, vómito  Anastrozol  FAC o FEC
Caída del pelo (alopecia)  Bevacizumab  FOLFOX
Fatiga  Bleomicina
Flebitis (inflamación de venas)  Bortezomib
Malestar general  Capecitabina

Efectos en la sangre

 Cisplatino
 Ciclofosfamida
 Docetaxel
 Doxorubicina

 Infertilidad, transtornos menstruales, trastornos de la libido

 Epirubicina

 

 Etoposide 

 

 Filgrastim

 

 Fludarabina

 

 Fluororuacilo

 

 Gemcitabina

 

 Interferón  Pemetrexed
 Irinotecán  Rituximab
 Letrozol  Tamoxifeno
 Metotrexato  Temozolamida
 Mitomicina C  Trastuzumab
 Mitoxantrona  Vinblastina
 Oxaliplatino  Vincristina
 Paclitaxel  Vinorelbina
 (Sigue)  Zoledronato

  

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