Dieta, Ejercicio, Peso y Cáncer.
Desde hace años se sabe de la relación de algunos hábitos (que como factores de riesgo son modificables) con el desarrollo de cánceres. Nos interesa el hábito de fumar y el riesgo de varios cánceres (aunque también es un factor de riesgo de otras enfermedades), los hábitos alimenticios, y el hábito de realizar actividad física (ejercicio).
A pesar de los esfuerzos de la industria del tabaco por ocultarlo, la relación entre el fumar y el desarrollo de cáncer en diversos órganos, principalmente pulmón, labio, lengua, laringe, esófago y vejiga, se ha reconocido desde hace años. A la lista de cánceres se han agregado otros más recientemente, como el de cuello de la matriz, en el que el fumar aumenta el riesgo, si bien no es el único factor necesario para el desarrollo de uno de esos tumores. Y por si fuera poco, también es cada vez mayor la evidencia científica de que el humo del cigarro que otros fuman también aumenta el riesgo de que un no fumador adquiera cáncer.
Pero en este documento vamos a hacer énfasis en la relación entre la dieta, el ejercicio y el cáncer. No solo entre esos factores y el desarrollo de un cáncer nuevo, sino que también la que tienen con las probabilidades de curación de un cáncer ya existente.
Lo que comemos y la cantidad de lo que comemos tienen relación no solo con el peso que tengamos (si a nuestro cuerpo entra más de lo que necesita consumir, lo va a guardar, igual que si el cheque de la quincena es mayor que lo que se gasta, la diferencia se guarda en el banco), sino que también puede tener la capacidad de provocar, o inhibir (dependiendo de los componentes de la dieta) una serie de reacciones en nuestro cuerpo que pueden acabar produciendo ciertas enfermedades. Así, sabemos desde hace tiempo que mantener el peso dentro del rango ideal disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero también de desarrollar algunos cánceres, como el de mama y de colon. Ahora sabemos también que las mujeres que ya han desarrollado un cáncer de mama tienen más riesgo de morir por ese cáncer si su peso no es el adecuado. Las que más riesgo tienen son aquellas que tienen un peso por debajo del que consideramos “normal”, seguidas de las que tienen sobrepeso, y las que mejores probabilidades de vencer su enfermedad tienen son aquellas que tienen peso “normal”.
Igualmente, la dieta rica en grasas animales y pobre en vegetales es una dieta que favorece el desarrollo de varias enfermedades, entre ellas el cáncer de mama y el de colon. En cambio, quienes tienen el hábito de comer muchas frutas y verduras, y que la carne roja que comen es magra, o que prefieren las aves (pollo, pavo) y pescado sobre las carnes rojas o grasosas no solo tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cáncer de colon y de mama, sino que si una mujer que ya ha desarrollado un cáncer de mama tiene una dieta abundante en frutas y verduras tiene más probabilidades de vencer su enfermedad.
También los métodos de preparación de los alimentos tienen un impacto importante en el riesgo de desarrollar cáncer. Por ejemplo, para sufrir cáncer de colon, el cocinar carnes a altas temperaturas, o cocinarlas “bien cocidas” aumenta el riesgo, ya que durante la cocción se generan unas sustancias llamadas genéricamente “aminas aromáticas heterocíclicas”. Éstas, al ser metabolizadas para su eliminación por el hígado, en algunas personas son convertidas a sustancias que pueden causar mutaciones en las células de colon y cáncer.
El ejercicio no solo nos mantiene en buena condición física en general y nos ayuda a mantener el peso (o la figura, dependiendo de lo que le interese a cada quien); el ejercitar regularmente disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de colon y de mama. Además, estudios recientes han demostrado fehacientemente que el ejercicio suficiente ayuda a las mujeres que han desarrollado cáncer de mama a vencer su enfermedad.
Por más que cada uno de estos factores es importante, a veces el solo tener uno de ellos favorable puede no impactar mucho en forma favorable a nuestra salud. Por ejemplo, un estudio realizado en mujeres a las que se les encontró cáncer de mama demostró que, para tener una reducción al 50% de la probabilidad en 9 años de morir por su cáncer, las mujeres debían no solo tener una dieta adecuada, sino hacer ejercicio también. Solo hacer ejercicio tampoco brindaba ninguna protección.
Así que, si usted se pregunta qué debe hacer, cuánto ejercicio debe hacer y qué es lo que debe hacer y qué es lo que debe procurar comer y lo que debe comer poco para tener menos riesgo de sufrir cáncer de mama y colon, o bien si ya sufrió uno, para aumentar las probabilidades de curarse de él, las recomendaciones que se hacen en base a los resultados de varios estudios son: el ejercicio equivalente a caminar a paso moderado (ni caminar lentamente como cuando los novios pasean platicando, ni correr) media hora diario 6 días a la semana y una dieta con 5 porciones de frutas o verduras al día.
Cuando hablamos de ejercicio, ese ejercicio puede ser sustituido por menos tiempo de trotar o correr, o por más tiempo de caminar despacito. Es importante saber que el tiempo de ejercicio no necesariamente tiene que ser de corrido. Es decir, es el mismo resultado si hace 15 minutos en la mañana y otros 15 en la tarde que si hace los 30 minutos de corrido.
En cuanto a la dieta, ejemplos sencillos y prácticos de lo que constituye una porcion de cada una de las siguientes frutas o verduras es: media manzana, media naranja, una mandarina, una ciruela fresca, un durazno, una guayaba, un kiwi, media taza de piña, una taza de fresas, media taza de uvas, media taza de zanahoria cruda rallada, tres cuartos de taza de jugo de ocho verduras (V8), media taza de betabel cocido, un tercio de mazorca de elote cocido, media taza de “Special K” o de “All Bran”, dos tomates, un pepino, tres tazas de brócoli cocido, cuatro de coliflor cocido, dos tazas de calabacitas cocidas, una taza de salsa bandera, un tercio de plátano, un tercio de papa cocida, media taza de puré de tomate. Recuerde, son mínimo cinco de estas porciones al día, combínelas, distribúyalas entre las tres (o más) comidas del día, y disfrute de una dieta sana que le ayudará a vivir más años en mejor estado.

